La protección solar, el mejor anti-arrugas del mercado

Cosméticos reafirmantes y anti-arrugas, tratamientos médico – estéticos con los que buscamos conseguir una piel más tersa, rejuvenecida y ganarle el pulso a la gravedad, manteniendo “todo en su sitio”… La cosmética y la medicina consiguen auténticas maravillas en tu rostro y en tu cuerpo. Pero muchas veces se nos olvida lo más importante: la prevención. En la entrada de esta semana te contamos porqué la protección solar es el mejor anti-arrugas del mercado.

La cultura del bronceado

El significado de belleza es distinto dependiendo de la cultura y, como cualquier moda, ha ido variando con el paso de los años. Mientras que en épocas pasadas se recurría a productos y a cosméticos para que la piel se viera más blanca -se consideraba un símbolo de distinción y de un estatus social alto-, el ideal de belleza en la cultura occidental, desde hace ya unas cuantas generaciones, es que la piel bonita es la que está bronceada por el sol.

Al parecer, fue la mismísima Coco Chanel la que en los años 20 convirtió el bronceado en una tendencia chic, tras pasar unas vacaciones en un yate en la Riviera Francesa y regresar con la piel “tostada” por el sol.

Junto a la percepción de que una piel bronceada es más bonita y saludable, se añade la asociación que inevitablemente hacemos del momento en el que nos estamos bronceando: vacaciones, verano, disfrute, desconexión.

Es innegable el beneficio de la luz en nuestro estado de ánimo: en verano nos sentimos más enérgicos y motivados. Existen estudios que han analizado los estados de depresión en personas que viven en países con pocas horas de luz y su alteración en las funciones metabólicas y en los ritmos naturales del organismo.

También existe el llamado TAE (Transtorno Afectivo Estacional), una forma de depresión que aparece a medida que se acerca el invierno y las horas de luz se van reduciendo. Esta situación se normaliza en primavera, cuando los días son más largos. En los países nórdicos, la tasa de suicidios es más elevada que en otros lugares con mayor cantidad de luz.

Necesitamos, por tanto, la luz del sol para vivir y ser felices. Pero de ahí a tumbarse “vuelta y vuelta” y dejar que pasen las horas, hay un trecho…

¿Existe el bronceado saludable?

La respuesta es un rotundo NO.

Para explicarlo, es necesario entender qué es el bronceado y por qué se produce: el bronceado es un mecanismo de defensa que tiene nuestra piel para protegerse de la radiación del sol. Ni más, ni menos.

Cuando la piel se expone a los rayos UV, los melanocitos -las células de nuestra epidermis responsables del color de nuestra piel- producen más melanina para tratar de protegerse. Este aumento de la pigmentación de la piel es una barrera para impedir que los rayos UV del sol penetren hacia capas más profundas. Dicho de otra manera: si hay moreno, es señal inequívoca de que la piel ha sufrido y ha tenido que defenderse.

Fotoenvejecimiento, ¿qué es?

Como dice la dermatóloga Lorea Bagazgoitia en su libro “Lo que dice la ciencia sobre el cuidado de la piel” (te lo recomendamos, aprenderás muchísimo acerca de la piel y desterrarás mitos y creencias carentes de base científica), la piel tiene memoria: es capaz de reparar las agresiones que sufre, pero como todo, tiene un límite.

Los rayos UVB no solo producen quemaduras solares, sino que también son capaces de generar mutaciones en nuestro ADN. También los UVA -incluyendo los de las lámparas de bronceado- pueden generar estas mutaciones, con las consecuencias fatales que pueden derivarse de ello.

Por otro lado, los UVA son aceleradores del envejecimiento -el llamado fotoenvejecimiento-, gracias a su capacidad de destruir el colágeno que se encuentra naturalmente presente en nuestra dermis y que sirve de soporte para la capa superior, la epidermis. Sin soporte firme que la sustente, la piel se hunde y es cuando aparecen la flacidez y las temidas arrugas.

El fotoenvejecimiento también es responsable de la aparición de manchas y de la sequedad de la piel -esas pieles acartonadas y mates-.

¿Te acuerdas de Magda, la señora marrón de “Algo pasa con Mary”? Puede parecer una parodia, pero exactamente así luce una piel muy fotoenvejecida.

De nada sirve que inviertas tu dinero en tratamientos y cosméticos para prevenir el envejecimiento o mejorar las arrugas, si no te proteges adecuadamente del sol. Lo que ganes por un lado, lo perderás por el otro.

¿Ya te has convencido de que la protección solar es el mejor anti-arrugas del mercado?

Protección solar y alternativas al bronceado tradicional

Puedes disfrutar de la playa, de la montaña o de cualquier actividad al aire libre y al mismo tiempo proteger tu piel del sol. No se trata de vivir con miedo, sino de ser conscientes de los efectos del sol y actuar en consecuencia.

Cuando hablamos de protección solar no solo nos referimos a la crema protectora, sino a todas esas barreras que te ayuden a evitar el contacto continuo de los rayos del sol con la piel: gorros y otras prendas, sombrillas, gafas de sol, etc. Úsalas con sentido común y no te equivocarás.

No vamos a entrar a detallar todas las recomendaciones tradicionales, como la de aplicar crema protectora a diario también en ciudad, evitar las horas en las que el sol está en su punto más alto, utilizar un FPS alto y reaplicar frecuentemente, porque esas ya te las sabes de memoria.

Si verte bronceado te gusta y no quieres renunciar a ello, no tienes porqué hacerlo: puedes recurrir a un montón de alternativas disponibles hoy en día, como los autobronceadores. Hace unos años, aplicarte un autobronceador era sinónimo de acabar con la piel naranja y a ronchas, pero hoy en día existen opciones muy conseguidas, que han mejorado muchísimo su experiencia de aplicación y su naturalidad en el acabado y que te permitirán conseguir ese tono tostado sin poner en peligro tu salud.

Disfruta del tiempo al aire libre de forma saludable y segura.

¡Hasta la próxima entrada!

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