La importancia de la estética post-cáncer

Sabéis que en Estética de la Mirada tenemos un vínculo especial con las personas enfermas de cáncer: es algo que hemos vivido en primera persona y muchos de nuestros clientes habituales lo padecen o lo han padecido en algún momento.

De hecho, es así como surgió el salón: como apuesta personal que diera respuesta a un área de la estética que no estaba muy desarrollada y para la que apenas existían sitios en los que tratarse: la oncoestética.

El uso de pelucas para paliar ese periodo de pérdida del cabello a causa de los tratamientos de quimioterapia y/o radioterapia sí que estaba más extendido y normalizado, pero no se prestaba demasiada atención a otros efectos secundarios como pueden ser la pérdida de pelo en cejas y pestañas o los problemas cutáneos (manchas, irritación, sequedad, entre otros) derivados del tratamiento. Todos estos efectos, además del obvio reflejo en el aspecto físico, asestan un duro golpe en la autoestima, convirtiéndose en un problema que puede lastrar la recuperación del paciente.

Y así es como comenzamos a practicar microblading en personas que han perdido el vello de sus cejas tras sufrir cáncer.

Mujeres y hombres que se miran a diario en el espejo y que no pueden evitar reparar en esa zona a la que nunca antes le habían dado demasiada importancia pero cuya ausencia se hace notar de una manera aplastante. Y eso les hace sentir un poco peor. Y no se trata de superficialidad o de moda, sino de bienestar y de encontrarse bien con uno mismo, que siempre es importante, pero lo es aún más cuando se está luchando contra una enfermedad de estas características.

Posteriormente y en colaboración con una de nuestras marcas de confianza, incorporamos algunos tratamientos destinados a la regeneración celular de la piel, especialmente sensible y exigente tras este periodo. Estos tratamientos ayudan a combatir las alteraciones habituales en la piel de nuestros pacientes (eritema, prurito, descamación…), mejoran el drenaje linfático, evitan la acumulación de líquido en los tejidos y previenen la aparición de edemas.

En definitiva, el objetivo es brindar un cuidado completo y, en nuestra opinión, indispensable para ‘pasar el trago’ con la mayor estabilidad emocional y física posible.

Nos sentimos afortunadas porque tenemos clientes estupendos de los que aprendemos y con los que disfrutamos todos los días. Clientes cariñosos y súper agradecidos que nos hacen amar aún más nuestro trabajo y sentirnos útiles y valiosas.

Pero tenemos que confesar esa debilidad por aquellos pacientes con cáncer y alopecias que nos visitan y que, al terminar su tratamiento y contemplar el resultado, llegan a llorar de alegría, después de pasar una temporada – años, en muchas ocasiones- sin cejas o con una piel llena de rojeces.

Por ellos, y por todos los demás, trabajamos para seguir ofreciendo un servicio de calidad y, sobre todo, hacer que os sintáis como en casa.

Muchas gracias por formar parte de nuestro salón.

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